El desarrollo del capital humano solo es posible en entornos en los cuales el empleado se siente a gusto.
Ninguna semilla germina si no encuentra tierra fértil. El proceso de crecimiento es posible si se acierta en la selección de los talentos y estos son ubicados en ambientes fecundos. En la conformación de un equipo deportivo, se puede elegir al mejor candidato para una posición, pero si no existe el entorno propicio de poco o nada servirán las destrezas individuales del seleccionado.
La claridad de los conceptos constituyen las bases de cualquier organización, por eso es necesario partir de las siguientes definiciones:
- Objetivo. ¿Cuál es la razón de ser del ente?
- Visión. ¿Hacia dónde se quiere ir?
- Misión. ¿Cuál es el encargo para cumplir y cuales las líneas del cómo hacerlo?
- Valores. ¿Cuáles son los principios éticos y morales de la organización?
Sin la transparencia de estos preceptos no se debe emprender una iniciativa. Una empresa sólida se sustenta sobre pilares atractivos para la captación de recursos.
Partiendo desde estas premisas analicemos las etapas del desarrollo de un empleado.
El progreso de los empleados comienza por la identificación de la necesidad; en otras palabras, por la definición del perfil requerido y el propósito al cual ha sido llamado. El perfil del jugador de un equipo deportivo lo determina la posición o vacante que debe cubrir. Los atributos requeridos van desde las capacidades, habilidades y competencias; hasta las motivaciones psicológicas y sociales del candidato. Sus destrezas y motivaciones deben estar desarrolladas y alineadas con los requerimientos. Sin embargo, eso no es suficiente. Tienen gran peso las actitudes y las capacidades de superación. La voluntad cuenta y mucho para la evolución continua.
La psicología del triunfador es un factor diferenciador en los equipos exitosos. Contar con el discernimiento afinado en la selección de sus colaboradores es el primer paso hacia el desarrollo sustentable de cualquier empresa. No todos los postulantes poseen la energía, la determinación y la sabiduría para abordar los retos, ni para reponerse a las adversidades.
Un excelente empleado se distingue porque busca más acción, orientación, oportunidades y estimulación; y requiere menos supervisión. La sinergia de los equipos ocurre en ambientes de respeto, confianza, fraternidad, cooperación y de visiones compartidas.
Con estas líneas de preámbulo, podemos dar foco a responder a la pregunta que nos ocupa.
Los motores del desarrollo de los empleados se fundamentan en apoyar el fortalecimiento de sus competencias y del entorno organizacional. Una empresa debe aprender a crecer y en determinadas circunstancias a contraerse. Debe dirigir sus esfuerzos y recursos de manera planificada, clara, ágil y oportuna. Sus líderes deben gozar del empoderamiento para promover los desafíos y administrar los fracasos. A los triunfadores les entusiasma saber que no tienen techos ni paredes para impedir sus movimientos; también, son conscientes de que el confort paraliza. Una tierra puede ser muy fértil, pero si el campo disponible es apenas una maceta solo se podrá cultivar un bonsái.
Los modelos híbridos se han convertido en una respuesta práctica a las crisis económicas generadas por la pandemia y han venido para quedarse. Es decir, esta tragedia sacudió los mitos del trabajo bajo estricta supervisión. El encerramiento forzado dejó en evidencias las vulnerabilidades del modelo clásico y mostró oportunidades para hacer más flexible y estable el funcionamiento socioeconómico.
En el modelo ortodoxo de trabajo restringido a la presencialidad, el empleado está sometido a un control cerrado para que cumpla con sus tareas y no se dedique a otros menesteres.
El Covid fomentó el uso de tecnologías de teletrabajo para mitigar los efectos en las bajas de productividad. Se ha entendido los temores de la pérdida de control sobre la fuerza productiva y se han generado productos para emular las condiciones de los claustros laborales y así mitigar la invisibilidad de los empleados. En pocas palabras, hay disposición y avances para construir ambientes virtuales lo más cercano al modelo tradicional.
El contacto presencial es poderoso, inigualable y resulta hasta mágico. Cuando los equipos se juntan crean caminos de comunicación difíciles de sustituir por los artefactos de las telecomunicaciones. Sin embargo, también es ventajoso las áreas restringidas para alcanzar la concentración individual. El rendimiento depende más de la calidad de los empleados, de su voluntad y flexibilidad para amalgamar lo mejor de cada mundo.
La administración de la fuerza de trabajo debe orientarse a crear y perfeccionar las metas e indicadores que permitan al empleado y a sus líderes monitorear el desempeño de las labores en las empresas.
Los equipos con vocación de triunfo se nutren de los logros compartidos. La capacidad de ser autodirigidos los habilita para buscar soluciones, simplificar las tareas y explorar nuevos rumbos.
Cosme G. Rojas Díaz
3 de diciembre de 2023
@cosmerojas3

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