La aventura de viajar

Ya por fin estoy sentado en mi puesto en el avión. Mi asiento está en posición vertical. Tengo el cinturón de seguridad ajustado. El enorme artefacto comienza su recorrido, con torpeza sobre el asfalto. Retrocede con parsimonia al alejarse de la puerta de embarque. Se coloca en posición para el trayecto hacia la pista de despegue, hasta alcanzar la posición de salida. Se detiene por unos minutos mientras la tripulación recibe la autorización requerida. De repente, los motores rugen y la máquina vibra. Parece que se prepara para emular un ave en los aires. Transcurren unos segundos mientras se intensifica la sacudida y el ruido de los motores. Como si le soltaran las amarras, inicia el acelerado deslizamiento sobre la pista. Al conseguir alrededor de unos 300 kilómetros por hora inclina la nariz a los cielos. A medida que va tomando altura aumenta la velocidad hasta llegar a unos 800 kilómetros por hora. Durante el ascenso se sienten algunas turbulencias. Estas se tranquilizan cuando se alcanza la altura de vuelo de unos 12 kilómetros. En gran parte de la travesía surge la ilusión de la monotonía. Parece que nada está ocurriendo. Se alteran las referencias del espacio y tiempo. De manera similar, la vida es un viaje con sus subidas, bajadas, dudas, perturbaciones, tranquilidad e incertidumbre.

La existencia es un regalo divino y depende de cada uno explorarlo, aprovecharlo o ignorarlo. Nada está estacionario, nos trasladamos en espacio y tiempo en diversas naves encapsuladas unas dentro de otras. Aun en los momentos en los cuales tenemos la sensación de quietud, el movimiento jamás descansa. El planeta gira sobre su eje. También se traslada alrededor del Sol. Este se mueve dentro de la galaxia. Finalmente, la galaxia se desplaza en el universo. Así que, nunca estamos inmóviles. Concebimos el viaje desde el entorno a nuestro alcance, hasta dónde abarcan nuestros sentidos. En otras palabras, viajar no es una opción: es algo ineludible. No importa cómo nos movamos ni en qué dirección lo hagamos, la vida transcurre en constante cambio.

Viajar va más allá del movimiento físico, es prestar atención a los detalles y a los contrastes. Se puede viajar de distintas maneras y en diversos navíos recorriendo caminos, leyendo, escuchando música, recordando o viendo una película. Lo que realmente importa es la intensidad con la cual se capturan las sensaciones.

Hay quienes huyen del viaje porque temen a lo desconocido. Es que, nos gusten o no, de eso se tratan estas aventuras.

“Un barco está seguro en el puerto, pero los barcos no sirven para eso”.

William GT Shedd.

Nada que sea aburrido resulta sustancioso, ni provechoso. Los imponderables ocurren, aun en el mejor de los planes. Es por eso que, la actitud diligente es fundamental para navegar en cualquier atolladero.

«Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en mismo.

Pablo Neruda.

Si a usted le gusta viajar les recomiendo apoyarse con el equipo de “Kapui Wan Agencia de Viajes C.A.”, ellos conocen su oficio y se esmeran en hacer que su travesía sea fluida y de gran beneficio. Ofrecen asistencia de clase mundial, están presentes en cada detalle que usted pasaría por alto; son corteses, proactivos y eficientes. En cada viaje que me han apoyado me he sentido satisfecho por la calidad y la calidez de su asistencia. Permita que su viaje sea una aventura inolvidable y mitigue los riesgos conocidos. Sígalos en sus RR.SS. @viajeskapuiwan.

Cosme G. Rojas Díaz

X, Threads, Instagram @cosmerojas3

29 de junio de 2024


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