El escritor discierne el poder de cada palabra evocada,
tal como el músico combina las notas sonoras.
El escritor inspira ideas y mundos imaginarios con sus letras,
tal como el pintor matiza figuras y tonalidades.
El escritor devela los secretos de lo intangible,
tal como el escultor descubre efigies ocultas en lo burdo.
El escritor da fluidez a las tramas de su imaginación,
tal como el deportista sincroniza piruetas imposibles.
El escritor explora su mundo interior para retar sus emociones,
tal como el médico estudia el cuerpo, la mente y el espíritu.
El escritor lee la vida y la reinventa desde sus sensaciones,
tal como cada lector desde sus vibraciones.
Cosme G. Rojas Díaz
23 de julio de 2024
@cosmerojas3

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