Cada silencio es particular y en cada caso su interpretación exige discernimiento.
El silencio puede ser más poderoso que cualquier nota o palabra. Su autoridad radica en la pertinencia y en las circunstancias.
Hay silencios vacíos y hay silencios llenos de plenitud. Hay silencios que dan vida y hay silencios que matan.
Hay silencios que pueden resultar sabios, sanadores, inspiradores, necesarios, armoniosos, elocuentes y divinos. Sin embargo, otros silencios pueden interpretarse como cobardes, irremediables, incómodos, dolorosos, devastadores, y concluyentes.
¿Qué sería de la vida sin los silencios?
“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”. -Ludwig van Beethoven
Cosme G. Rojas Díaz
19 de enero de 2025
@cosmerojas3

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