Consultoría Independiente: La Alternativa Sencilla

La utilidad de las metáforas

Las metáforas son un valioso recurso para dar efectividad a las comunicaciones. Sin embargo, es necesario usarlas con pertinencia para evitar efectos adversos.

La metáfora puede resultar: útil, exagerada, inapropiada, insuficiente, confusa y a veces incomprensible.

En estas líneas voy a referirme a una expresión que es muy aceptada en los ámbitos tecnológicos. Se conoce como: “Consultoría agnóstica”. Este enunciado es empleado para hacer referencia a la independencia de marcas y de fabricantes. En lo personal no me gusta ese concepto, por varias razones:

La palabra agnóstico proviene del término griego agnōstos, que significa «incognoscible». De manera que, ¿cómo hacer una consultoría sobre un tema que no se puede conocer?

Los sinónimos de agnóstico no son estimulantes: incrédulo, escéptico, descreído. Estas palabras se podrían asociar con falta de energía y antagónicas a la diligencia.

El agnosticismo es una doctrina filosófica. Según esta doctrina, el conocimiento humano es limitado. No se puede acceder a la realidad de lo divino. El término hace referencia a una persona o a una postura que ni afirma ni niega la existencia de Dios. Esto es lo que me resulta más incómodo e impertinente. Enredar argumentos filosóficos y espirituales con el pragmatismo científico tecnológico no me parece una buena ecuación. Además, la consultoría es un ejercicio humano. De manera que, es necesario dar relevancia a la convivencia de los valores y de las creencias de los involucrados.

Cuando un consultor se autodefine como agnóstico, podría dejar dudas de su experiencia. Esto es especialmente cierto en el caso de las marcas emblemáticas. Esta postura también podría hacer que parezca superficial.

Para ser objetivo se debe ser claro y no generar sospechas de sesgos. El Consultor debe mostrar el espectro de posibilidades y al mismo tiempo destacar sus fortalezas. Así que, agnóstico puede confundirse con ambiguo.

A través de mis recorridos en el mundo tecnológico he podido observar el ciclo de vida de variadas tecnologías. Algunas se posicionaron y se adaptaron, otras solo fueron estrellas fugaces. Un agnóstico, sin suficiente pericia, podría dar erradas lecturas a estos lapsos evolutivos. Esto le podría llevar a recomendar caminos equivocados.

Me valgo de una vivencia reciente para ilustrar cómo observo los procesos consultivos. Ante una necesidad importante, los individuos o las organizaciones buscan respuestas en sus recursos. Al sentirse desbordados, acuden a un consultor. Esto aplica para los más diversos campos del saber. Al solicitar la ayuda de expertos externos, el consultante revela sus temores y clama por soluciones. Confiesa sus desconfianzas al no saber cómo abordar el tema para alcanzar la respuesta óptima.

Corresponde al consultor ser empático y paradójicamente distante, para demostrar que no se amilana ante el desafío. Debe dar espacio al entendimiento de la necesidad. También debe realizar el análisis. Es prioritario establecer un método para abordar la situación. Lo que quiero ilustrar con este proceso es la importancia de los roles. Es el consultante quien se puede permitir estar escéptico. En otras palabras, el consultante está más cercano a la metáfora agnóstica que el consultor. Al consultor le corresponde asumir la posición de ente experimentado, ordenado, lógico, ponderado y enfocado. Esta perspectiva lo convierte en confidente. Es así como se crea el ambiente fértil, para alcanzar cualquier meta.

Conclusión

Es cierto que la metáfora suele ser un recurso útil para facilitar la comunicación. Sin embargo, si no es adecuada, es mejor no usarla. Existe la alternativa de lo natural y lo sencillo. Es por eso por lo que prefiero el término Consultoría independiente. No es rebuscado. Es simple y práctico. Además, es aplicable cuando se necesita un entendimiento de alto nivel. Esta lectura del requerimiento está más orientada hacia procesos que a tecnologías especializadas.

Visto desde otro ángulo, el término Consultoría agnóstica podría generar confusión y desconfianza en clientes que esperen manos expertas.

No le doy demasiada importancia a los asuntos de la moda, pues suelen ser efímeros. No obstante, hasta en estas tendencias hay una frase que me parece genial:

La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia. -Coco Chanel.

Cosme G. Rojas Díaz              

15 de febrero de 2025

@cosmerojas3


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