Espejo y portal a la imaginación

Era una noche esplendida y levanté la mirada al cielo. La luna con su color plateado parecía un espejo delator. De repente, aquel farol se transformó en un portal a los laberintos de mi corazón.

Una seductora conexión me atrajo hacia aquel extraño túnel de luz. Abordé una peculiar nave y me hallé navegando entre mis recuerdos. Me invadieron las emociones y los sentimientos empolvados en los recovecos de los caminos andados.

El tiempo se detuvo mientras continuaba contemplando esos inertes museos. Los gritos del silente espectáculo eran atronadores. El abandono de aquellas enmarañadas imágenes era conmovedor. El aroma de los trastes desatendidos me despertaba ráfagas de momentos olvidados.

Sentí el vértigo al moverme por los senderos andados. Me desplazaba como un espectador consciente, mas no presente. Nada en ese abstracto entorno parecía perturbarse por mi presencia.

Con cada paso dado se incrementaba la adrenalina por tan revelador recorrido.

En un instante, una nube eclipsó la incitante lámpara y de un sacudón retorné a la razón.

Cosme G. Rojas Díaz

@cosmerojas3

24 de junio de 2025

Este microrrelato es un abrebocas para invitarle a leer “Relatos y sensaciones


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