Usa tus talentos

Una idea se genera en mi mente. Es como un efímero chispazo con un inmenso potencial. ¿Qué hacer con este compromiso? Un destello se puede extinguir en un instante. Le urge conseguir oxígeno y material combustible para desarrollar todo su poder o extinguirse para siempre.

Una idea puede generar una posibilidad de que algo ocurra. Sin embargo, por si sola carece de valor. Serán necesarios la combinación de todo un ecosistema para que produzca efectos importantes.

Como una semilla de apariencia insignificante, las ideas deben manejarse con esmero. Es necesario disponer de un terreno propicio y asegurar un proceso preciso para que esa promesa germine.

La vida está colmada de incontables eventos de fugaces fulgores. No tenemos conciencia de la infinita cantidad de los sucesos ocultos a nuestros sentidos. Nuestros entendimientos y percepciones tienen limitaciones y en ocasiones pecamos de perezosos.

La fecundación es un ejemplo elocuente de la magia detrás de una semilla. Cientos de millones de gérmenes se despliegan en cada acto íntimo del apareamiento. Un viaje que luce imposible. De hecho, lo es para el 99,99999 % de las minúsculas células viajeras. La mayoría de las veces todos perecen en la travesía. Las probabilidades de éxito son desalentadoras. Los obstáculos de la travesía son indescifrables. Debe coincidir el acto con un ambiente fértil con una célula activada y lista para permitir la fusión. El trayecto parece diseñado para confundir y liquidar a los ágiles viajeros. El triunfo de la fecundación es un verdadero milagro.

En el mejor de los casos, habrá un óvulo esperando impaciente, entre los cientos de sobrevivientes, para elegir al mejor de ellos. 

Saliendo de mi adolescencia, leí un libro que me impactó de buena manera. Se llama “Nacidos Para Triunfar”. Su autora es Muriel James.

Esta obra, me inspiró a creer que no solo nacimos para triunfar, sino que el mismo nacimiento ya es un triunfo milagroso. De manera que, siempre tenemos motivos para agradecer.

Una idea al igual que una palabra es una pieza suelta, de esas que suelen pasar por insignificantes. Se necesita prestar atención, contemplar sin prisas y sin prejuicios. Necesitamos respetar la intuición, para permitir que la fría pieza cautive a la imaginación. Se trata de proyectar el tesoro que se puede esconder detrás de lo ordinario.

¿Cuántas ideas hemos dejado morir? ¿A cuántas les negamos la oportunidad de transformarse? ¿Cuántas oportunidades olvidadas por miedo a lo desconocido? ¿De cuánta omisión somos responsables?

Si no te gusta el rumbo de tu vida, toma el timón y cámbialo. Si te gusta por donde vas, no cedas el mando a nadie y enfócate en mejorar. No te quedes quieto, porque nada lo está.

No esperes que las cosas cambien. Cambia lo que está en tu poder y lo que no puedas cambiar entonces cambia tú. Se diligente porque la vida es un camino de encrucijadas y de senderos que no se repiten. Toma las decisiones con conciencia, nunca al azar. Incluso cuando dudes apela a tu mejor juicio. Que en tu mente siempre reine la tranquilidad por no rendirte jamás.

Recomiendo leer la parábola de los talentos en Mateo 25, 14-30

En esta parábola, bíblica, que cito: Un amo castiga al siervo que no invierte y le multiplica el talento al que se le confía.

Cosme G, Rojas Díaz

10 de agosto de 2025


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