I. Introducción: La Esencia de la Victoria
Un equipo es más que un grupo de personas reunidas para un fin. Requiere que sus integrantes compartan una visión, misión y valores básicos. Además, deben moverse por convicción y entusiasmo, de lo cual deriva el compromiso genuino. Quien está dónde no quiere estar termina estorbando y restando valor.
Abundan los casos en los cuales actores con bajas expectativas resultan vencedores ante gigantes, como la clásica historia de David y Goliat. La eficiencia de un sistema no solo depende de la calidad de sus partes, sino de cómo estas se engranan para generar fluidez. El rendimiento óptimo genera resultados sorprendentes y supera los pronósticos cuando las genialidades aprovechan las imperceptibles oportunidades.
II. La Psicología del Triunfador Individual: La Base
Aunque todos los seres humanos hemos nacido para triunfar, no todos adoptamos la actitud necesaria. Esta es la esencia de la psicología del triunfador, que define al individuo agradecido, valiente, confiable y resiliente. El camino hacia la meta se basa en tres pilares:
A. Competencias y Orden
Los individuos logran sus metas basándose en sus competencias, orden y estructura psicológica. La tarea de la realización personal comienza por descubrir los talentos innatos, aceptarlos y tomar la decisión de desarrollarlos. El orden, por su parte, les da sentido, estructura y orientación a los propósitos, permitiendo la construcción de planes.
Cada meta relevante comienza por un sueño, y la buena noticia es que, si se puede imaginar, se puede hacer. Sin embargo, muchas fantasías se quedan en el tintero porque claudicamos ante las dificultades. Vencer la inercia requiere arrojo.
B. La Brecha entre Plan y Acción
Al paso del sueño a la acción le antecede la planificación. Aunque no existe el plan perfecto, no se puede llegar a ninguna parte sin trazar una ruta. Sin embargo, el conocimiento o la lógica no bastan. El papel lo aguanta todo, pero un plan sin acción es letra muerta.
C. El Factor Psicológico (El Combustible)
Lo que nos mueve a la faena es el factor psicológico, el elemento de mayor peso. Si no se tiene la determinación de hacer algo, de nada sirven las habilidades, destrezas o la buena planificación. El ánimo es el combustible para activar y mantener la operación. Resulta más fácil alcanzar las metas desde la autenticidad y el carácter que desde las habilidades, pues el compromiso y la diligencia tienen raíces en lo interno del ser.
Este factor psicológico lo definen atributos como: la autoestima, la resiliencia, la autoconfianza, la autoexaminación, la empatía, la integridad emocional y un afinado sentido del humor.
D. Los Tres Pilares de la Acción
Los retos personales se alcanzan si se es diligente y se está enfocado en la disciplina, la constancia y la perseverancia:
- Disciplina: Hacer lo que se debe hacer, aunque cueste, y hacerlo bien.
- Constancia: Mantener la disciplina en el tiempo, ser consistente.
- Perseverancia: Nunca rendirse, mantener los principios y propósitos, haciendo ajustes tácticos si son necesarios. (Como reza el refrán popular, «el que persevera vence»).
III. El Valor del Trabajo en Equipo: La Sinergia
La pregunta que todas las organizaciones se hacen es: ¿Cómo lograr equipos eficientes? La respuesta radica en la calidad de los integrantes y la sinergia que alcancen, lo cual se logra con liderazgo, discernimiento y visión de alto impacto.
A. El Liderazgo y la Regla de Oro
La función primordial de un líder ha de ser la de construir equipos. En la psicología del equipo debe prevalecer el fin colectivo sobre el personal; es decir, los miembros deben entender que es más importante ser útil que ser importante.
A los atributos individuales deben agregarse: la asertividad, la sociabilidad, la capacidad de persuasión y las habilidades comunicacionales. En toda organización, es fundamental la tolerancia y el respeto a la regla de oro: “tratar a los demás como se quiere ser tratado” (Lucas 6:31), porque esa es la llave que abre los puentes de la convivencia.
Un error común es la ocurrencia de rivalidades internas, o peor aún, con el cliente. Esas desviaciones hacen derrochar las emociones en asuntos sin trascendencia, incrementando las probabilidades de fracaso.
B. La Magia del Equipo
Un equipo que actúa en sinergia puede alcanzar lo imposible, generando soluciones que parecen mágicas. La historia lo demuestra con eventos insólitos.
Un ejemplo extraordinario, de reciente data, ocurrió en el terremoto de Turquía y Siria. Una niña recién nacida fue encontrada viva entre los escombros (llamada Aya, milagro en árabe). El rescate fue una tarea compleja y de elevado riesgo, que requirió que el equipo de alta destreza, conocido como «Los Topos», moviera las piezas con extremo cuidado. Fue una operación quirúrgica que probó que mientras hay vida hay posibilidades y esperanzas.
IV. La Reflexión Final: El Precio del Triunfo
Las victorias indeseables se dan bajo circunstancias hostiles, cuando se alcanzan triunfos con el sacrificio de inmensos costos materiales y humanos. Esto se conoce como victoria pírrica, obtenida con más daño para el vencedor que para el vencido. Sentenció el rey Pirro: «Con otra victoria como esta estoy perdido», luego de «ganar» una batalla a los romanos y quedar con un ejército devastado.
La victoria nunca está garantizada y las derrotas ocurren a pesar de los inmensos esfuerzos. No obstante, la actitud del combatiente es batallar hasta el último aliento, manteniendo la esperanza y la visión enfocadas en la cima. La victoria requiere administrar las capacidades, el compromiso, el juicio y el carácter.
Cosme G. Rojas Díaz
2 de diciembre de 2025
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