El Despertar del Ser

¿Qué significa realmente «Ser»? Del vacío de Sartre a la fuerza del amor

¿Alguna vez te has sentido como una pieza más en un engranaje gigante? ¿O has sentido el vértigo de saber que tu vida depende enteramente de tus decisiones? En esta reflexión, te invito a explorar la profundidad de nuestra existencia, navegando entre la ciencia, la filosofía y la espiritualidad.

1. Más allá del automatismo

A diferencia de una hormiga que sigue un rastro químico o de un planeta que orbita por pura gravedad, el ser humano tiene una capacidad única: la consciencia.

No solo ocupamos un lugar en el espacio; lo observamos, lo cuestionamos y lo transformamos. Si no pudiéramos dudar, seríamos «indolentes y ausentes», simples autómatas biológicos. Nuestra capacidad de «pensar fuera de la caja» es lo que nos rescata del determinismo físico.

2. El dilema de la libertad: ¿Condena o gracia?

El filósofo Jean-Paul Sartre solía decir que «el hombre está condenado a ser libre». Esta idea puede sonar aterradora:

  • Nacemos sin manual de instrucciones: sin un destino escrito; somos un libro con páginas en blanco.
  • Responsabilidad absoluta: No podemos culpar a la suerte o a la genética. Somos los únicos autores de nuestra historia.

Sin embargo, esta aparente «condena» cambia de color cuando le añadimos un propósito. La libertad no es un vacío para el aislamiento, sino una herramienta para la conexión.

3. Ciencia y espiritualidad: dos lenguajes, una realidad

A menudo vemos a la ciencia y a la espiritualidad como rivales, pero en realidad son lenguajes diferentes que buscan lo mismo: el orden dentro del caos.

EnfoqueLo que buscaSu lenguaje
CienciaLo medible y tangibleLa materia y las leyes físicas
EspiritualidadLo vivido y lo etéreoLos sentimientos y la intuición

La ciencia nos habla del átomo; la espiritualidad del propósito y de la experiencia de vivir. Pero en el punto donde se cruzan, encontramos una respuesta fascinante.

4. La Neguentropía del amor

En física, existe el concepto de neguentropía (o entropía negativa), que es básicamente la fuerza que genera orden donde debería haber caos.

Desde mi óptica, el amor es la ley fundamental de la neguentropía. No hablo de un sentimiento romántico pasajero, sino de una fuerza de cohesión que da sentido tanto al átomo como al pensamiento. El amor es lo que permite que el universo no sea solo un mecanismo inerte, sino una obra con significado y valor.

Conclusión: elegir ser

Me atrevo a parafrasear a Sarte ajustando su sentencia de la siguiente manera:

“El hombre fue concebido para ser libre”

Ser significa elegir. Pero no elegir cualquier cosa, sino elegir el amor, la libertad y la gratitud como el cimiento de nuestra realidad. En ese abismo entre lo que podemos medir y lo que podemos sentir, es el amor lo que nos sostiene.

Como bien dice la sabiduría Divina:

«Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solamente que no usen la libertad como ocasión para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros.» — Gálatas 5:13

Cosme G. Rojas Díaz

@cosmerojas3

31 de enero de 2026


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