La vida no es tan sencilla como algunos quisieran, pero tampoco tan complicada como la enredan nuestras suposiciones. Un buen amigo solía preguntar a la gente ¿Cómo te sientes? Parecía una pregunta retórica. Lo original venía después. A las respuestas automáticas “bien”, él replicaba: “No te preocupes eso se te pasará.
A diario escuchamos expresiones de lamentos. Esto no debería estar ocurriendo. Él o ella deberían asumir su rol. ¿Por qué todo lo tengo que hacer yo? Es al cliente a quien corresponde resolver sus asuntos internos, etc.
El diligente no malgasta esfuerzo intentando resolver lo imposible, sino que se enfoca en lo que es factible y está a su alcance. De nada sirve quejarse y hay mucho provecho en ocuparse. Cuando algo no es de nuestro agrado si se puede evitar se evita o si es necesario se le enfrenta de la mejor manera posible.
Es de utilidad tener en cuenta la oración de la serenidad, la cual reza así:
«Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia entre ambas». – Dr. Reinhold Niebuhr.
El asunto de gestionar la realidad se inicia con una postura de humildad seguida por una actitud de servicio.
«It is what it is«, me parece una expresión anglosajona elocuente. Aplica en múltiples situaciones. Es una pena que sea así, pero es lo que es. Un ejemplo puede ser: si el proyecto exige que trabajemos duro toda la semana para lograr el resultado. La respuesta ha de ser simple, toca seguir adelante. Si no me gusta el comportamiento de un cliente, tengo varias opciones: busco dar finalización en buenos términos a la relación, negocio con él o tolero hasta donde yo me lo permita. Si no me gusta un trabajo, una amistad o mi pareja usaría la misma fórmula.
Cada situación es única y nada dura para siempre. De allí la importancia de gestionar la sicología del enfoque de la temporalidad. De entender el poder de administrar las emociones y los tiempos, porque según la sabia expresión popular:
«La depresión es exceso de pasado, la ansiedad exceso de futuro y el presente es estar en paz»-
Conclusiones
Para gestionar la realidad, orientemos nuestros talentos, energías y planes hacia un propósito de vida.
El pasado debería ser un libro de conocimientos y de referencias de dónde venimos. El futuro una guía que inspire nuestro caminar. Y el presente es el aquí y el ahora: lo único que tenemos es el aire que respiramos mientras transita por nuestros pulmones.
La gestión de la realidad radica en el gobierno de las emociones y en consecuencia el efecto de las hormonas que produce.
Al cortisol se le identifica como la hormona del estrés. A la ansiedad se le vincula con el cortisol, la noradrenalina y la adrenalina. La depresión se asocia con los desequilibrios en estrógeno, progesterona y testosterona, así como altos niveles de cortisol. El bienestar, la felicidad y el placer son atribuidos a la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas. La dopamina estimula la sensación de la recompensa y de la motivación. La serotonina se relaciona con el estado de ánimo y la calma. La oxitocina a los lazos sociales y al amor. A las endorfinas se les atribuye la reducción del dolor.
Una excelente noticia es que las emociones pueden ser estimuladas. Esto es posible de alcanzar mediante hábitos como el ejercicio, la risa, el contacto social, el descanso y una buena alimentación. En fin, es la actitud la que cuenta y mucho.
Y tú ¿Te has planteado algún ajuste para comenzar a gestionar la realidad?
Cosme G. Rojas Diaz
21 de septiembre de 2025
@cosmerojas3
Al protagonista de «El poder del heredero«, le tocó duro gestionar su realidad. Entérate leyendo este intenso thriller.

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