Poner el nombre a un personaje es un elemento clave en la construcción de cuentos, novelas y relatos. Lo encuentro parecido a elegir el nombre para un hijo. Es que detrás de cada nombre hay una carga simbólica y emocional que lo puede condicionar. La gran diferencia es que a un hijo una vez que le asignas el nombre ya no hay vuelta atrás. En mi caso, en el proceso de construir un personaje le doy un nombre provisional, el primero que se me viene a la cabeza; sin embargo, durante el desarrollo reviso y ajusto al que me parezca más adecuado. También pondero otros factores; como aquello de que <cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia> y al final puede que pese más mi criterio caprichoso de escritor…
Cosme G. Rojas Díaz
@cosmerojas3
19 de septiembre de 2026

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